La NASA desarrolló un mecanismo para montar unos paneles solares como una "manta". Esta se plega como un acordeón para enviarla al espacio y luego desplegar a su tamaño completo una vez en órbita.
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La electricidad generada por los paneles solares es almacenada en una batería encargada de abastecer energía eléctrica fundamental para el desempeño de la nave espacial (incluso cuando esta se aleja de la luz solar directa) desarrollando el cumplimiento de diferentes funciones tales.
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La respuesta reside en una de las fuentes de energía más limpias y abundantes del sistema solar: el Sol. La EEI está equipada con un impresionante conjunto de paneles solares que no solo la hacen autosuficiente, sino que también representan la vanguardia de la tecnología.
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Y es que, gracias a las estaciones solares orbitales, también conocidas como satélites solares, que capturan continuamente energía solar en el espacio y la transmiten a la Tierra mediante microondas o láseres, hoy es posible aprovechar lo que se conoce como energía solar espacial.
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Un inversor solar ESS (sistema de almacenamiento de energía) cierra esa brecha: coordina la entrada solar, el almacenamiento de baterías y la interacción con la red dentro de una plataforma inteligente.
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Las baterías de flujo redox son dispositivos que funcionan haciendo circular un electrolito líquido bombeado desde unos tanques hacia un stack de celdas electroquímicas con una membrana que separa ánodo y cátodo.
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